¡buenos días! hoy a inscribir la cédula y después playita y después a natación y a dormir :D #lavidaesdura
El consulado colombiano en Rio es sencillamente la casa del cónsul. Cuando supe eso me indigné, claro, en Brasilia o São Paulo es una oficina (no tengo ni idea), pero en Rio, sólo porque es Rio, el tipo vive en un apartamento en Copacabana y recibe gente…El resto del tiempo estará tomando caipirinha mirando al mar, me decía yo en mi raye.
Resulta que el tipo es un viejito lo más de querido y que atender cara a cara a las personas ahorra (ahorrará, supongo yo) buena parte de la burocracia de los consulados más serios (supongo yo). La vuelta completa es llamar, marcar una hora e ir. Ayer inscribimos la cédula para votar, en media hora de cero trámite. Supongo que en marzo también votaremos en ese apartamento en Copacabana.
He pasado toda la semana hablando del clima y escribo esto a 35 hermosísimos grados centígrados. Por eso para la vuelta hasta Copacabana al consulado (¡Milo estaba capando laboratorio un viernes!) aprovechamos y empacamos dos pareos, vestidos de baño, sendos libros (yo llevé 1984). Como si fuéramos par morenazos no llevamos bloqueador entonces nos tocó meternos a algún lado a pasar el sol más fuerte del mediodía. Caminando de Copacabana a Ipanema, terminamos pasando por el Fuerte de Copa y nos metimos.Sin tener que saber mucho de historia de Brasil es claro que un museo militar tiene una versión particular de la historia del país y el rato que estuvimos dentro al menos sirvió para evitar el sol del mediodía.
Después decidimos irnos por supuesto, a Ipanema. Pero eso es una historia larga.
