el mes que acaba de pasar vio el nacimiento de mi proyecto de maestría, por fin. estoy satisfecha porque combina todas las formas de la biología que me interesan, todo el drama necesario: una especie invasora expandiéndose de manera desconocida por fragmentos de un ecosistema en alto riesgo, atacado por todos los flancos por la influencia destructora del ser humano, influencia que, por supuesto, apoya el avance de la especie en cuestión. “influencia mortal” o “los enemigos de mis enemigos son mis amigos” podría llamarse si fuera a ser un trabajo de ficción, una novela (de televisión). pero no.
hubo también (otro) cambio de tema de la monografía de la especialización, motivado por el plazo definitivo que me he trazado -y cómo sufro yo con esos plazos. decidí algo tarde que llevaría a cabo uno de esos proyectos dormidos que siempre tengo y por los que sufro en silencio cuando estoy sobria. el primer paso de ese proyecto vendría siendo la monografía -una revisión del tema- y el segundo paso una aplicación empírica de la técnica que pretendo dominar, y que en un trabajo conjunto con sánchez-arcila publicaremos por allá en el…. por el momento me interesa no llegar a la entrevista de la maestría con una excusa floja de por qué no entregué la monografía de la especialización, y más bien sí poner en el cv un punto final a esta fase de mi vida y sumarme un par de puntos en la selección.
el resto del tiempo bien aprovechado lo pasé leyendo a ferro e fogo, un libro de warren dean sobre la destrucción del bosque atlántico brasileño, que ocupaba una enorme porción de este país tropical y de cuya cobertura original queda alrededor de un 7%. el libro por supuesto, es una tragedia tras otra, pero es locamente interesante, divertido y absurdo (“como la vida misma” diría la cuña), una especie de historia paralela de brasil. ha despertado en mí la verguenza de no saber un carajo de historia, ni de colombia ni de brasil ni de lugar alguno, pero he sido feliz y lamento no tener a la mano una historia ambiental de colombia. ¿existirá? mi pronóstico de todas maneras es que sería bastante similar.
aunque no tenga idea de historia de colombia, sí tengo la pésima maña de leer noticias a un ritmo que juro que tiene que ver con el hecho de estar lejos. este mes también me vio perder de nuevo la fe en el ser humano y sentirme asqueada de todo. se me ha quitado de a poquitos. alcancé a pensar que me preocupo demasiado -desde la comodidad de mi casita, no lo voy a negar- y que en vez de desgastarme pensando en el futuro del planeta debería aprovechar lo que me queda de vida en una playa, con milo, acampando por ahí.
ahora no pienso eso, ahora quiero es trabajar y seguir imaginando que tenemos un futuro, y pasarla bien aunque las noticias digan lo contrario. tengo dos meses duros de estudio antes de los exámenes del jbrj y de la ufrj. y en ese momento me volveré a quejar del planeta. maybe you should just drink a lot less coffee and never ever watch the ten o’clock news, regina would say.

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